En su afán por ser aceptado por la ultraderecha global, Milei cedió en cuestiones estratégicas sin obtener beneficios. El apoyo de Washington, una promesa incumplida.
Javier Milei construyó su política exterior sobre una devoción incondicional a Donald Trump, pero la relación es unidireccional: el expresidente de EE.UU. ni siquiera le atiende el teléfono. En su afán por ser aceptado por los líderes de la ultraderecha global, el mandatario argentino cedió en cuestiones estratégicas sin obtener beneficios concretos. Mientras el apoyo de Washington sigue siendo una promesa incumplida, Milei celebra triunfos simbólicos y enfrenta desplantes de sus referentes ideológicos.